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Enemigo del pueblo

Etiquetas: henrik ibsen, un enemigo del pueblo.

18th June 2019

STOCKMANN.—El pueblo del que aquí yo hablo no está sólo en las profundidades; se agita, se desliza y se arrastra alrededor nuestro hasta las capas más altas de la sociedad. Vean si no a nuestro elegante alcalde. Mi hermano Hans pertenece, tanto como otro cualquiera, al montón… (Risas y protestas.)

ALCALDE.—Protesto contra semejantes ataques personales.

STOCKMANN. (inconmovible.) —Pero no porque, lo mismo que yo, descienda de un antiguo pirata de la Pomerania o de por allí cerca, porque de él descendemos nosotros los Stockmann…

ALCALDE.—Es una fábula absurda. ¡Protesto!

STOCKMANN.—…sino porque piensa con los pensamientos de sus superiores. Y quien eso hace, pertenece espiritualmente a la plebe: he ahí por qué es en el fondo tan poco distinguido mi imponente hermano Hans…, y por ende, tan poco liberal.

ALCALDE.—¡Señor presidente!…

HAUSTAD.—Con otras palabras, los distinguidos. ¡Un descubrimiento completamente novedoso!

STOCKMANN.—Sí, eso también forma parte de mi nuevo descubrimiento. Y además otra cosa: que liberalismo es equivalente a moralidad. Y por eso digo: es absolutamente falsa la doctrina que el Eco del Pueblo día por día pregona que la masa, la multitud, la compacta mayoría, encierra en sí toda la libertad y toda la moral, y que la inmoralidad y toda la inmundicia espiritual son producto de la cultura, de igual manera que las inmundicias que colman las aguas se amontonan allá arriba en el Valle del Molino. (Protestas e interrupciones. STOCKMANN continúa imperturbable.) ¡Y ese mismo Eco del Pueblo además puede pedir que se eleve a la plebe a mejores condiciones de vida! ¿No comprenden que si la doctrina del Eco del Pueblo fuera sostenible, esa elevación de la plebe valdría tanto como ir a la ruina? Pero por fortuna, no es más que una tradicional mentira que la cultura desmoralice. No; el embrutecimiento, la pobreza y la miseria, en una palabra, las calamidades todas de la vida son las causas de la corrupción. En una casa en la que no se barre el suelo todos los días (mi mujer opina que hay que fregarlo también, pero sobre eso caben opiniones); en una casa semejante, pierde el hombre en dos o tres años la capacidad para pensar y obrar moralmente. La falta de oxígeno debilita la conciencia, sí; y parecería que de oxígeno deben andar mal muchas, muchas casas de nuestra ciudad, ya que la compacta mayoría debe estar muy falta de conciencia para que pretenda edificar la prosperidad de la ciudad sobre cimientos de mentira y engaño.

THOMSEN.—¡Semejante insulto no puede arrojársele al rostro a una reunión entera de ciudadanos!

UN SEÑOR.—Propongo que se le retire la palabra al orador.

VOCES INDIGNADAS.—¡Sí, sí; eso es lo que hay que hacer: quitarle la palabra!

STOCKMANN. (Fuera de sí.) —¡Entonces gritaré la verdad por las calles! ¡La llevaré a diarios de afuera! ¡Todo el país sabrá lo que pasas aquí!

HAUSTAD.—Va pareciendo que el foctor pretende arruinar la ciudad.

STOCKMANN.—Sí; yo quiero tanto a mi ciudad, que preferiría arruinarla a verla prosperar gracias a una mentira.

THOMSEN.—¡Esto ya es demasiado! (Escándalo y silbidos. JUANA tose en vano, el doctor ya no oye.)

HAUSTAD. (Dominando con su voz el tumulto.) —¡Quien quiera arruinar la ciudad entera es su enemigo!

STOCKMANN. (Con exaltación creciente.) —Sí, todos los que viven en la mentira deben ser exterminados como animales. Terminan por apestar el país entero, lo llevan a un punto en el que él mismo merece ser aniquilado. Y si las cosas llegan tan lejos, se los digo de todo corazón, ¡que perezca todo el país; que sea exterminado el pueblo entero!

UN HOMBRE.—¡Eso es hablar como un enemigo del pueblo!

BILLING.—¡Oigan, oigan! ¡Así habla la voz del pueblo!

TODA LA MUCHEDUMBRE.—¡Sí, sí! ¡Es un enemigo del pueblo! ¡Odia a su ciudad! ¡Odia al pueblo entero!

  • Ibsen, Henrik. Un enemigo del Pueblo. Caseros: Gradifco, 2016.

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